NORMAS DE CONVIVENCIA ESTUDIANTIL DE LA UNIDAD EDUCATIVA              
             COLEGIO “SAN VICENTE DE PAÚL”  
BARQUISIMETO (ESTADO LARA).
         

Introducción:

          Se afirma que para conocer a una comunidad, basta con observar como son sus integrantes. La Comunidad San Vicente de Paúl nos convoca a todos a realizar una reflexión y un esfuerzo para romper con las barreras del individualismo y el consumismo, para dotar a nuestro Colegio de las herramientas con las cuales pueda ser el centro de aprendizaje para la solidaridad, la convivencia humana y la  educación para la vida.
         
Después de la familia, nuestro Colegio es el entorno donde al abrir los ojos al mundo, comenzamos a comprender los valores de la vida. En él descubrimos las relaciones entre hermanos y amigos, él nos facilita los instrumentos para que nuestras habilidades se transformen productivamente, en él aprendemos a superar frustraciones, a encontrar la alegría del afecto. Al educarnos, entendemos que, cuando el ser humano es querido, aprende a querer a otros, a su comunidad y a su país. Nuestra educación requiere que nuestro Colegio sea sólido para formar ciudadanos. 
          El bienestar mediante la acumulación de bienes materiales cada día demuestra que es una ilusión vacía. Los valores trascendentes deben dar sentido a la vida para lograr una sociedad más humana. Entendemos que no puede haber ni justicia, ni libertad sin educación y solidaridad.  
          Nuestro compromiso de paulistas nos hace volver los ojos hacia nuestra comunidad, como el ámbito protector de donde tomamos las fuerzas para transformar nuevamente al mundo. Por ello es necesario darle a nuestro Colegio la oportunidad para que sea una realidad educadora de la verdad, la tolerancia y la responsabilidad. Tenemos que luchar para crear servicios y ambientes que le permitan ser el brazo fuerte que supere los obstáculos de las desigualdades. Valorar a nuestro Colegio exige un compromiso de protegerlo y ayudarlo a crecer en una fe auténtica, en una esperanza de trascendencia y con el ropaje de la caridad solidaria. 
          Hagamos de esta oportunidad un compromiso de construir una comunidad universal que abra los cauces de la enseñanza y de la educación, de la conciliación, de darle la mano al caído para que fraternalmente vuelva a la esperanza de una educación, a una educación para la vida.    
          La paz se conquista con la educación y el deseo de hacerlo bien. La educación se conquista con el amor que perdona y nuestro Colegio puede ser la verdadera escuela del amor que acepta y perdona, muchas veces sin comprender...